Parroquia San Andrés Apóstol

L'Alcúdia (Valencia)












 

Examen de Conciencia

Oraciones del Cristiano

Oraciones

Oración por las vocaciones Sacerdotales

 

Via Crucis en imágenes

 

 

 

 

 

 

Oraciones del Cristiano

 

 INDICE

Señal de la Cruz 
Gloria al Padre
Padre nuestro
Ave María 
Ángel de Dios 
El eterno reposo 
Ángelus 
Regina Caeli
Salve Regina 
Magnificat

Bajo tu protección 
Benedictus
Te Deum 
Veni Creator 
Ven Santo Espíritu 
Alma de Cristo 
Acordaos 
Rosario 
Oración del incienso
Oración de «Adiós al Altar»

Oración por los difuntos
Acto de Fe
Acto de Fe
Acto de Esperanza
Acto de Esperanza
Acto de caridad
Acto de Caridad
Acto de Contrición 
Acto de Contrición

 

Señal de la Cruz

En el nombre del Padre
y del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.

 

Gloria al Padre

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

 

Ave María

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

 

Ángel de Dios

Ángel de Dios,
que eres mi custodio, 
pues la bondad divina 
me ha encomendado a ti, 
ilumíname, guárdame, defiéndeme 
y gobiérname. 
Amén.

 

El eterno reposo

Dale Señor el descanso eterno.
Brille para él la luz perpetua. 
Descanse en paz. Amén

 

Ángelus

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió 
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor. 
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne. 
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María...

Ruega por nosotros, 
Santa Madre de Dios, 
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

Infunde, Señor, 
tu gracia en nuestras almas, 
para que, los que hemos conocido, 
por el anuncio del Ángel,
la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, 
lleguemos por los Méritos de su Pasión y su Cruz, a la gloria de la Resurrección. 
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Gloria al Padre...

 

Regina Caeli (en tiempo pascual)

Reina del cielo alégrate; aleluya. 
Porque el Señor a quien has merecido llevar;
aleluya. 
Ha resucitado según su palabra;
aleluya. 
Ruega al Señor por nosotros;
aleluya. 
Gózate y alégrate, Virgen María;
aleluya.
Porque verdaderamente ha resucitado el Señor;
aleluya.

Oremos

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, 
has llenado el mundo de alegría, 
concédenos, por intercesión de su Madre, 
la Virgen María, 
llegar a alcanzar los gozos eterno. 
Por nuestro Señor Jesucristo. 
Amén.

 

Salve Regina

Dios te salve, Reina 
y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos 
los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos 
misericordiosos;
y después de este destierro, 
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh, clementísima, oh piadosa, 
oh dulce Virgen María!

 

Magnificat

Proclama mi alma 
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, 
mi salvador;
porque ha mirado la humillación 
de su esclava.

Desde ahora me felicitarán 
todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho
obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán 
y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, 
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, 
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén.

 

Bajo tu protección

Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos 
en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre 
de todo peligro,
¡Oh Virgen gloriosa y bendita!

 

Benedictus

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado 
y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza 
de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho
desde antiguo
por boca de sus santos Profetas.

Es la salvación que nos libra 
de nuestros enemigos
y de la mano de todos 
los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró 
a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que,
libres de temor,
arrancados de la mano 
de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, 
te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia 
de nuestro Dios,
nos visitará el sol 
que nace de lo alto,
para iluminar 
a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, 
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, 
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén.

 

Te Deum

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.

A ti, eterno Padre, 
te venera toda la creación.

Los ángeles todos,
los cielos y todas las potestades te honran.

Los querubines y serafines 
te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.

Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza 
el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:

Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.

Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.

Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.

Creemos que un día
has de venir como juez.

Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.

Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.

 

Veni Creator

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
llena con tu divina gracia,
los corazones que creaste.

Tú, a quien llamamos Paráclito,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego,
caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, dedo de la diestra del Padre; 
Tú, fiel promesa del Padre;
que inspiras nuestras palabras.

Ilumina nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé nuestro director y nuestro guía,
para que evitemos todo mal.

Por ti conozcamos al Padre,
al Hijo revélanos también;
Creamos en ti, su Espíritu,
por los siglos de los siglos

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ven Santo Espíritu

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

 

Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén

 

Acordaos

Acordaos, 
oh piadosísima Virgen María, 
que jamás se ha oído decir 
que ninguno de los que han acudido 
a tu protección, 
implorando tu asistencia 
y reclamando tu socorro, 
haya sido abandonado de ti. 
Animado con esta confianza, 
a ti también acudo, oh Madre, 
Virgen de las vírgenes, 
y aunque gimiendo 
bajo el peso de mis pecados, 
me atrevo a comparecer 
ante tu presencia soberana. 
No deseches mis humildes súplicas, 
oh Madre del Verbo divino, 
antes bien, escúchalas 
y acógelas benignamente. Amén 

 

Rosario

Misterios gozosos 
(lunes y sábado)

1. La encarnación del Hijo de Dios.
2. La visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
3. El nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Presentación de Jesús en el templo.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.

Misterios luminosos (jueves)

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná. 
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión. 
4. La Transfiguración. 
5. La Institución de la Eucaristía.

Misterios dolorosos 
(martes y viernes)

1. La Oración de Jesús en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

Misterios gloriosos 
(miércoles y domingo)

1. La Resurrección del Hijo de Dios.
2. La Ascensión del Señor a los Cielos.
3. La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tierra.

Oración tras el rosario

Ruega por nosotros, 
Santa Madre de Dios, 
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos
Oh Dios, 
cuyo Hijo por medio de su vida, 
muerte y resurrección, 
nos otorgó los premios 
de la vida eterna, 
te rogamos que 
venerando humildemente 
los misterios del Rosario 
de la Santísima Virgen María, 
imitemos lo que contienen 
y consigamos lo que nos prometen. 
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Oremos (tradición española)

Te pedimos Señor, 
nos concedas a nosotros tus siervos, 
gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, 
y por la gloriosa intercesión 
de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos librados de las tristezas presentes 
y gocemos de la eterna alegría. 
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Oración del incienso
(Tradición copta)

Oh Rey de la Paz, danos tu Paz 
y perdona nuestros pecados. 
Aleja a los enemigos de la Iglesia 
y guárdala, para que no desfallezca.

Emmanuel, Dios con nosotros, 
está entre nosotros 
en la gloria del Padre 
y del Espíritu Santo

Bendícenos 
y purifica nuestro corazón 
y sana las enfermedades 
del alma y del cuerpo.

Te adoramos, oh Cristo, 
con el Padre de bondad 
y con el Espíritu Santo,
porque has venido, nos has salvado.

 

Oración de «Adiós al Altar», antes de salir del templo después de la liturgia 
(Tradición siro-maronita)

Queda en paz, oh Altar de Dios.
La oblación que hoy he ofrecido sobre ti, 
sea para la remisión de las culpas 
y el perdón de los pecados 
y me alcance estar 
ante el tribunal de Cristo 
sin condena y sin confusión.

No sé si se me concederá 
volver a ofrecer sobre ti 
otro Sacrificio. 
Protégeme, Señor, 
y conserva a tu Santa Iglesia, 
que es camino de verdad 
y de salvación. Amén

 

Oración por los difuntos 
(Tradición bizantina)

Dios de los espíritus y de toda carne, 
que sepultaste la muerte, 
venciste al demonio
y diste la vida al mundo. 
Tú, Señor, concede al alma 
de tu difunto siervo N., 
el descanso en un lugar luminoso, 
en un oasis, en un lugar de frescura, 
lejos de todo sufrimiento, 
dolor o lamento.

Perdona las culpas por él cometidas 
de pensamiento, palabra y obra, 
Dios de bondad y misericordia; 
puesto que no hay hombre 
que viva y no peque, 
ya que Tú sólo eres Perfecto 
y tu Justicia es justicia eterna 
y tu Palabra es la Verdad.

Tú eres la Resurrección, 
la Vida y el descanso del difunto,
tu siervo N.

Oh Cristo Dios nuestro. 
Te glorificamos junto con el Padre 
no engendrado 
y con tu santísimo, bueno 
y vivificante Espíritu.

 

Acto de Fe

Señor Dios, creo firmemente 
y confieso todas y cada una de las verdades 
que la Santa Iglesia Católica propone, 
porque tú las revelaste,
oh Dios, que eres la eterna Verdad y Sabiduría, que ni se engaña 
ni nos puede engañar. 
Quiero vivir y morir en esta fe. 
Amén

 

Acto de Fe
(tradición española)

Creo en Dios Padre; 
Creo en Dios Hijo; 
Creo en Dios Espíritu Santo; 
Creo en la Santísima Trinidad; 
Creo en mi Señor Jesucristo, 
Dios y hombre verdadero.

 

Acto de Esperanza

Señor Dios mío, espero por tu gracia 
la remisión de todos mis pecados; 
y después de esta vida, 
alcanzar la eterna felicidad, 
porque tú lo prometiste que eres 
infinitamente poderoso, 
fiel, benigno y lleno de misericordia. 
Quiero vivir y morir en esta esperanza. Amén.

 

Acto de Esperanza
(tradición española)

Espero en Dios Padre; 
Espero en Dios Hijo; 
Espero en Dios Espíritu Santo; 
Espero en la Santísima Trinidad; 
Espero en mi Señor Jesucristo, 
Dios y hombre verdadero.

 

Acto de caridad

Dios mío, te amo sobre todas las cosas 
y al prójimo por ti, 
porque Tú eres el infinito, 
sumo y perfecto Bien, 
digno de todo amor.  
Quiero vivir y morir en este amor. Amén

 

Acto de Caridad
(tradición española)

Amo a Dios Padre; 
Amo a Dios Hijo; 
Amo a Dios Espíritu Santo; 
Amo a la Santísima Trinidad; 
Amo a mi Señor Jesucristo, 
Dios y hombre verdadero.
Amo a María santísima, madre de Dios 
y madre nuestra y amo a mi prójimo 
como a mí mismo.

 

Acto de Contrición

Dios mío, 
me arrepiento de todo corazón 
de todos mis pecados 
y los aborrezco, 
porque al pecar, no sólo merezco 
las penas establecidas por ti 
justamente, 
sino principalmente porque te ofendí, 
a ti sumo Bien y digno de amor 
por encima de todas las cosas. 
Por eso propongo firmemente, 
con ayuda de tu gracia, 
no pecar más en adelante 
y huir de toda ocasión de pecado. 
Amén.

 

Acto de Contrición 
(tradición española)

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. 
Por ser tú quien eres, Bondad infinita, 
y porque te amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme 
con las penas del infierno. 
Ayudado de tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén

 

 

 

Examen de Conciencia

 

RECUERDA QUE PARA CONFESARTE BIEN ES NECESARIO:

  1. Examen de conciencia.

  2. Dolor de los pecados.

  3. Propósito de enmienda.

  4. Decir los pecados al confesor.

  5. Cumplir la penitencia.

 

BREVE EXAMEN DE CONCIENCIA

1.- ¿He negado o dudado deliberadamente alguna verdad de fe? ¿He murmurado externa o internamente contre el Señor cuando me ha acaecido alguna desgracia? 

2.- ¿He jurado con mentira o con duda de si era verdad? ¿He dicho blasfemias o palabras injuriosas?

3.- ¿He faltado los domingos o días festivos a Misa?

4.- ¿Desobedezco a mis superiores en cosas importantes? ¿He reñido con mi consorte? ¿He dejado demasiado tiempo solo o sola a mi consorte? ¿Soy amable con todos y todas?

5.- ¿He hecho daño de palabra o de obra a otros? ¿Se lo he deseado de corazón? ¿Tengo odio o rencor a alguien?

6.- ¿Me he deleitado en pensamientos y deseos impuros? ¿He tomado fármacos para evitar los hijos? ¿He usado indebidamente del matrimonio?

7.- ¿He robado algún objeto o alguna cantidad de dinero? ¿He reparado o restituido pudiendo hacerlo? ¿He cumplido debidamente con mi trabajo, ganándome el sueldo que me corresponde?

8.- ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que se haya podido seguir? ¿Miento habitualmente porque es en cosas de poca importancia?

Conviene que medites cada uno de los apartados, formulándote preguntas alrededor del tema propuesto, así como de todo lo que causa en ti remordimiento.

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Señor mío Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

 

 

Oraciones

 

 

Oración de fin y principio de año

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TÍ.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las nuevas personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra TÚ mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TÍ.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén 

 

 

Oración por las vocaciones Sacerdotales

 

 

CUATRO ORACIONES
POR LAS VOCACIONES

I

Jesús que sientes compasión al ver la multitud que está como ovejas sin pastor, suscita, en nuestra Iglesia, una nueva primavera de vocaciones.

Te pedimos que envíes: Sacerdotes según tu corazón que nos alimenten con el Pan de Tu Palabra y en la mesa de Tu Cuerpo y de Tu Sangre; Consagrados que, por su santidad, sean testigos de Tu Reino; Laicos que, en medio del mundo, den testimonio de ti con su vida y su palabra.

Buen Pastor, fortalece a los que elegiste; y ayúdalos a crecer en el amor y santidad para que respondan plenamente a tu llamada.

María, Madre de las vocaciones, ruega por nosotros. Amén.

II

Señor Dios, Padre Celestial, Tu Hijo Jesucristo nos dijo: "La mies es abundante, pero los obreros pocos. Pedid al dueño de la mies que envíe obreros a su mies". Animados por estas enseñanzas, te pedimos que envíes a tu Iglesia, numerosas y santas vocaciones para el sacerdocio, a la vida religiosa y al apostolado laical. Consérvales fieles en su ministerio hasta el fin; y concédeles, por tu Espíritu Santo, un gran amor a Dios y a los hermanos, para que en su ministerio y en su vida busquen solamente tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

III

Dios, Padre y Pastor de todos los hombres, Tú quieres que no falten hoy día, hombres y mujeres de fe, que consagren sus vidas al servicio del evangelio y al cuidado de la Iglesia.

Haz que tu Espíritu Santo ilumine los corazones, y fortalezca las voluntades de tus fieles, para que, acogiendo tu llamado, lleguen a ser los Sacerdotes y Diáconos, Religiosos, Religiosas y Consagrados que tu Pueblo necesita.

La cosecha es abundante, y los operarios pocos. Envía, Señor, operarios a tu mies. Amén.

IV

Señor Dios, Padre Nuestro, te damos gracias por los sacerdotes, que son un regalo y un signo de tu amor.

Ellos nos manifiestan tu corazón bueno y rico en misericordia, nos ofrecen la salvación de Jesús y nos ayudan a vivir en el Espíritu Santo.

Concédenos pastores según tu corazón, bendice a los seminaristas, y haz que no falten en la Iglesia niños y jóvenes que sigan la vocación sacerdotal. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

__________

ORACIÓN DE JUAN PABLO II

Padre Bueno, en Cristo tu Hijo nos revelas tu amor, nos abrazas como a tus hijos y nos ofreces la posibilidad de descubrir, en tu voluntad, los rasgos de nuestro verdadero rostro.

Padre santo, Tú nos llamas a ser santos como Tú eres santo. Te pedimos que nunca falten a tu Iglesia ministros y apóstoles santos que, con la palabra y con los sacramentos, preparen el camino para el encuentro contigo.

Padre misericordioso, da a la Humanidad extraviada, hombres y mujeres, que, con el testimonio de una vida transfigurada, a imagen de tu Hijo, caminen alegremente con todos los demás hermanos y hermanas hacia la patria celestial.

Padre nuestro, con la voz de tu Espíritu Santo, y confiando en la materna intercesión de María, te pedimos ardientemente: manda a tu Iglesia sacerdotes, que sean testimonios valientes de tu infinita bondad. ¡Amén!

 

 

Via Crucis en imágenes

 

 

Via crucis comentado (Paraula)

1ª ESTACIÓN

2ª ESTACIÓN

3ª ESTACIÓN

4ª ESTACIÓN

5ª ESTACIÓN

6ª ESTACIÓN

7ª ESTACIÓN

8ª ESTACIÓN

9ª ESTACIÓN

10ª ESTACIÓN

11ª ESTACIÓN

12ª ESTACIÓN

13ª ESTACIÓN

14ª ESTACIÓN





Última actualización: 29 de enero de 2011.